jueves, 12 de mayo de 2016

De Calcuta a Varanasi

Hace mucho tiempo que no escribo... Dejé de escribir desde que comencé a viajar por la india y ahora, haciendo un poco de memoria, recuerdo que nunca publiqué una entrada que había escrito mientras estaba andando entren por allá. 

Mi idea en este momento es continuar escribiendo mis recuerdos, ya que son lo más preciado que tengo, debido a que tengo muy mala memoria a largo plazo y éste tipo de plataforma me permite dejar registro de todo lo que voy sintiendo en cada momento.

Pronto se vendrán nuevos viajes, nuevas experiencias y pretendo seguir escribiendo por mucho tiempo más... ya que si de algo estoy segura, es que mi vida tendrá constantemente cambios y experiencias nuevas.

Acá va la entrada:

28 de Septiembre - 22:59 pm.

Me encuentro viajando en un tren desde Calcuta a Varanasi en clase “sleeper”.  Llevo casi 4 horas acá y ya hemos tenido un par de experiencias con mi amiga Fer. De partida cuando estábamos entrando al tren la Feña compra terreno al caerse del primer escalón del carro… La pobre no sabía que hacer, entre el dolor que sentía y entre todas las miradas de los indios que no hacían más que observar el mini espectáculo que había en los asientos 37-38, puesto que al mostrar la herida tenía toda la pierna ensangrentada debido a que creemos que se rompió una venita. Inmediatamente saqué mi súper botiquín y empezamos con la curación.. de a poco la gente fue regresando a sus lugares y mi amiga un poco más tranquila luego de la curación. Una vez que ya estábamos instaladas en nuestros asientos, una pareja de indios empieza a sacar casi su canasta de picnic para cenar, y es cuando la mujer nos ofrecen parte de su cena para que compartamos con ellos. Nos sirvieron en un platito una porción de papas al curry la cual comían con shapati, una tortilla con un sabor similar al panqueque, pero que doblaban 4 veces, por lo que quedaba un poco como hojaldre, la cual usaban para tomar la papa y aplastarla. La comida estaba demasiado rica, pero lo que más me encantó fue la amabilidad de ésta señora al querer compartir con nosotras.

Amables indios que compartieron su comida con nosotras :)

En estos momentos siento el ruido del empolvado y viejo ventilador del techo a 30 cms de mi.. que se encuentra tan cerca porque estoy en la ultima cama de ésta especie de litera de 3 camas, en la cual los ratones corren por el suelo de un lado a otro. Siento el vaivén de los ruidosos vagones al desplazarse por el riel y que no me dejan dormir. Pero más allá de eso siento emoción, ansias e incertidumbre de ver que es lo que me espera aquella ciudad conocida por su hermoso paisaje, sus calles de laberintos y sus rituales en el Río Ganges.

Estos últimos días en Calcuta (o Kolkata) han sido nuestra primera impresión de lo que es India, a decir verdad, no ha sido tan malo o terrible como pensábamos. Antes de venir hablamos con mucha gente para hacernos una referencia a lo que íbamos y así estar preparadas, y por lo que hemos visto existe su lado malo y su lado bueno; Principalmente hubo dos cosas negativas que me llamaron más la atención de lo que hemos conocido de india, la primera está la marcada diferencia de clases sociales que llegan a ser inhumanas, como por ejemplo hay carretillas en la calle que en vez de ser llevadas por caballos son llevadas por hombres descalzos o también es excesivo el numero de gente pidiendo en la calle, a los cuales les es imposible aspirar a algo mejor, ya que la jerarquización de clases sociales por castas los deja en el más bajo nivel, y lo segundo que no me gustó es la suciedad en las calles y por ende la poca conciencia ambiental que tiene la gente, los cuales tiran papeles a las calles, orinan y defecan y hasta botan desechos de alimentos en ellas (esto último al igual que en Vietnam). La parte linda de la India, y por lo cual cada vez me gusta más éste país, la divido en 3 partes, la primera es la diversidad cultural que podemos encontrar , la cual se ve notablemente marcada por un show de colores en las calles, con las vestimentas de las mujeres y también de los hombres, la segunda es la exquisita comida, la cual aunque hay que tener cuidado donde comprar por temas de higiene, me encantó desde la primera vez, y por ultimo, la tercera es lo increíblemente generosa que es la gente. Hemos tenido la dicha de conocer a mucha gente buena y muy amable. Algo que nos hizo sentir como en casa en éste lugar fue la calidez de unos nuevos amigos que conocimos por medio de una chilena, amiga de Fer, la cual nos hizo el contacto. Mark y Harry nos ayudaron mucho en algunos inconvenientes con respecto al viaje y también compartieron con nosotras su pequeño rinconcito de Money Exchange en la calle de Sudder Street.


Dentro de las actividades que realizamos en Calcuta  están la visitas al Museo de cultura india y al Monumento a la Reina Victoria, las cuales realizamos con la compañía de Maruti, una india pobre que se nos había acercado primero a ofrecernos tatuajes de henna para las manos, los cuales no aceptamos, pero aún así nos acompañó. Maruti era una mujer viuda con aspecto lánguido y sufrido, la cual tenía 45 años pero representaba 60. Tenía los dientes carcomidos en su superficie y una cicatriz al lado del ojo izquierdo. Era una mujer muy protectora con nosotras, no dejaba que ningún hombre se nos acercara (no lo había mencionado antes, pero a los hombres de india les llaman demasiado la atención la extranjeras, tanto que nos piden fotos y nos siguen, llega a ser un poco intimidante) y nos ayudaba hasta a cruzar la calle, ya que el tráfico en india es extremadamente loco. Ese día fue muy caluroso y cansador, de hecho nos extrañaba que no nos pidiera nada a cambio de acompañarnos por tanto tiempo y de haber caminado tanto, ya que habíamos escuchado que acá en india son muy buenos para pedir dinero y engañar a la gente. Una vez que volvimos a la calle en donde la encontramos, ella nos invitó para el día siguiente a almorzar a su casa, con lo que le dijimos que le avisaríamos en unas horas si podíamos ir. Luego del par de horas fuimos donde ella para avisarle que no podíamos (mas que nada porque no nos daba confianza ir a su cas y también por que no nos queríamos arriesgar a probar su comida, en caso de que se preocupación por el higiene al cocinar no fuera el óptimo, y por ende, podríamos enfermarnos) y le aconsejamos que se fuera a su casa, ya que era muy tarde, en donde ella responde:

“Comprenme comida y me voy a mi casa”.

Con mi amiga estábamos tan agradecidas de la compañía que nos hizo que, aunque hara sido por interés, igual queríamos compensar, si al fin y al cabo era comida, por lo que fuimos a un almacen y la muy patuda de Maruti le pide al hombre:

“Quiero 3 kilos de arroz y 3 Kilos de Mercan”

Luego me mira y me dice;

“Son 600 rupias”

Las que eran aproximadamente $5.800 pesos chilenos  y que obviamente no íbamos a pagar, no tanto por la cantidad de dinero, sino por la patudez, por lo que le explicamos que era muy caro para nosotras y que solo podíamos comprarle 100 rupias de arroz, lo que era aceptable, aunque igual caimos en su juego, pero nos sirvió de lección .

Nuestra principales actividades en Calcuta fue ir a conocer la “Mother House”, lugar en donde vivía y servía la Madre Teresa de Calcuta. Ahí pudimos conocer la pequeña habitación en donde dormía la Madre Teresa, visitamos un pequeño museo en su honor y también fuimos a rezar a su tumba. La experiencia fue muy linda y de hecho estuvimos conversando con una madre que nos regaló una medallita, la cual ya está destinada a mi abuela J.

Tumba de la Sor Teresa de Calcuta
Se nos viene una misteriosa ciudad ahora.. no se a que voy, ni que debo esperar, pero espero ser impresionada...

Besos y abrazos

Ló

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Les seguiré contando todo como fue y que experiencias tuve después de ésto :)


Muchos cariños y disfruten!

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