Hace mucho tiempo que no escribo... DejĂ© de escribir desde que comencĂ© a viajar por la india y ahora, haciendo un poco de memoria, recuerdo que nunca publiquĂ© una entrada que habĂa escrito mientras estaba andando entren por allá.
Mi idea en este momento es continuar escribiendo mis recuerdos, ya que son lo más preciado que tengo, debido a que tengo muy mala memoria a largo plazo y éste tipo de plataforma me permite dejar registro de todo lo que voy sintiendo en cada momento.
Pronto se vendrán nuevos viajes, nuevas experiencias y pretendo seguir escribiendo por mucho tiempo más... ya que si de algo estoy segura, es que mi vida tendrá constantemente cambios y experiencias nuevas.
Acá va la entrada:
28 de Septiembre - 22:59 pm.
Me encuentro viajando en un tren desde
Calcuta a Varanasi en clase “sleeper”.
Llevo casi 4 horas acá y ya hemos tenido un par de experiencias con mi
amiga Fer. De partida cuando estábamos entrando al tren la Feña compra terreno al
caerse del primer escalĂłn del carro… La pobre no sabĂa que hacer, entre el
dolor que sentĂa y entre todas las miradas de los indios que no hacĂan más que
observar el mini espectáculo que habĂa en los asientos 37-38, puesto que al
mostrar la herida tenĂa toda la pierna ensangrentada debido a que creemos que
se rompiĂł una venita. Inmediatamente saquĂ© mi sĂşper botiquĂn y empezamos con la
curaciĂłn.. de a poco la gente fue regresando a sus lugares y mi amiga un poco
más tranquila luego de la curación. Una vez que ya estábamos instaladas en
nuestros asientos, una pareja de indios empieza a sacar casi su canasta de
picnic para cenar, y es cuando la mujer nos ofrecen parte de su cena para que
compartamos con ellos. Nos sirvieron en un platito una porciĂłn de papas al
curry la cual comĂan con shapati, una tortilla con un sabor similar al
panqueque, pero que doblaban 4 veces, por lo que quedaba un poco como hojaldre,
la cual usaban para tomar la papa y aplastarla. La comida estaba demasiado
rica, pero lo que más me encantó fue la amabilidad de ésta señora al querer
compartir con nosotras.
| Amables indios que compartieron su comida con nosotras :) |
En estos momentos siento el ruido del
empolvado y viejo ventilador del techo a 30 cms de mi.. que se encuentra tan
cerca porque estoy en la ultima cama de ésta especie de litera de 3 camas, en
la cual los ratones corren por el suelo de un lado a otro. Siento el vaivén de
los ruidosos vagones al desplazarse por el riel y que no me dejan dormir. Pero
más allá de eso siento emoción, ansias e incertidumbre de ver que es lo que me
espera aquella ciudad conocida por su hermoso paisaje, sus calles de laberintos
y sus rituales en el RĂo Ganges.
Estos Ăşltimos dĂas en Calcuta (o Kolkata)
han sido nuestra primera impresiĂłn de lo que es India, a decir verdad, no ha
sido tan malo o terrible como pensábamos. Antes de venir hablamos con mucha
gente para hacernos una referencia a lo que Ăbamos y asĂ estar preparadas, y
por lo que hemos visto existe su lado malo y su lado bueno; Principalmente hubo
dos cosas negativas que me llamaron más la atención de lo que hemos conocido de
india, la primera está la marcada diferencia de clases sociales que llegan a
ser inhumanas, como por ejemplo hay carretillas en la calle que en vez de ser
llevadas por caballos son llevadas por hombres descalzos o también es excesivo
el numero de gente pidiendo en la calle, a los cuales les es imposible aspirar
a algo mejor, ya que la jerarquizaciĂłn de clases sociales por castas los deja
en el más bajo nivel, y lo segundo que no me gustó es la suciedad en las calles
y por ende la poca conciencia ambiental que tiene la gente, los cuales tiran
papeles a las calles, orinan y defecan y hasta botan desechos de alimentos en
ellas (esto Ăşltimo al igual que en Vietnam). La parte linda de la India, y por
lo cual cada vez me gusta más Ă©ste paĂs, la divido en 3 partes, la primera es
la diversidad cultural que podemos encontrar , la cual se ve notablemente
marcada por un show de colores en las calles, con las vestimentas de las
mujeres y también de los hombres, la segunda es la exquisita comida, la cual
aunque hay que tener cuidado donde comprar por temas de higiene, me encantĂł
desde la primera vez, y por ultimo, la tercera es lo increĂblemente generosa
que es la gente. Hemos tenido la dicha de conocer a mucha gente buena y muy amable.
Algo que nos hizo sentir como en casa en éste lugar fue la calidez de unos
nuevos amigos que conocimos por medio de una chilena, amiga de Fer, la cual
nos hizo el contacto. Mark y Harry nos ayudaron mucho en algunos inconvenientes
con respecto al viaje y también compartieron con nosotras su pequeño rinconcito
de Money Exchange en la calle de Sudder Street.
Dentro de las actividades que realizamos
en Calcuta están la visitas al Museo de
cultura india y al Monumento a la Reina Victoria, las cuales realizamos con la
compañĂa de Maruti, una india pobre que se nos habĂa acercado primero a
ofrecernos tatuajes de henna para las manos, los cuales no aceptamos, pero aĂşn
asà nos acompañó. Maruti era una mujer viuda con aspecto lánguido y sufrido, la
cual tenĂa 45 años pero representaba 60. TenĂa los dientes carcomidos en su
superficie y una cicatriz al lado del ojo izquierdo. Era una mujer muy
protectora con nosotras, no dejaba que ningĂşn hombre se nos acercara (no lo
habĂa mencionado antes, pero a los hombres de india les llaman demasiado la
atenciĂłn la extranjeras, tanto que nos piden fotos y nos siguen, llega a ser un
poco intimidante) y nos ayudaba hasta a cruzar la calle, ya que el tráfico en
india es extremadamente loco. Ese dĂa fue muy caluroso y cansador, de hecho nos
extrañaba que no nos pidiera nada a cambio de acompañarnos por tanto tiempo y
de haber caminado tanto, ya que habĂamos escuchado que acá en india son muy
buenos para pedir dinero y engañar a la gente. Una vez que volvimos a la calle en
donde la encontramos, ella nos invitĂł para el dĂa siguiente a almorzar a su
casa, con lo que le dijimos que le avisarĂamos en unas horas si podĂamos ir.
Luego del par de horas fuimos donde ella para avisarle que no podĂamos (mas que
nada porque no nos daba confianza ir a su cas y también por que no nos
querĂamos arriesgar a probar su comida, en caso de que se preocupaciĂłn por el
higiene al cocinar no fuera el Ăłptimo, y por ende, podrĂamos enfermarnos) y le
aconsejamos que se fuera a su casa, ya que era muy tarde, en donde ella
responde:
“Comprenme comida y me voy a mi casa”.
Con mi amiga estábamos tan agradecidas de
la compañĂa que nos hizo que, aunque hara sido por interĂ©s, igual querĂamos
compensar, si al fin y al cabo era comida, por lo que fuimos a un almacen y la
muy patuda de Maruti le pide al hombre:
“Quiero 3 kilos de arroz y 3 Kilos de
Mercan”
Luego me mira y me dice;
“Son 600 rupias”
Las que eran aproximadamente $5.800 pesos
chilenos y que obviamente no Ăbamos a
pagar, no tanto por la cantidad de dinero, sino por la patudez, por lo que le
explicamos que era muy caro para nosotras y que solo podĂamos comprarle 100
rupias de arroz, lo que era aceptable, aunque igual caimos en su juego, pero
nos sirviĂł de lecciĂłn .
Nuestra principales actividades en
Calcuta fue ir a conocer la “Mother House”, lugar en donde vivĂa y servĂa la
Madre Teresa de Calcuta. Ahà pudimos conocer la pequeña habitación en donde
dormĂa la Madre Teresa, visitamos un pequeño museo en su honor y tambiĂ©n fuimos
a rezar a su tumba. La experiencia fue muy linda y de hecho estuvimos
conversando con una madre que nos regaló una medallita, la cual ya está
destinada a mi abuela J.
| Tumba de la Sor Teresa de Calcuta |
Se nos viene una misteriosa ciudad
ahora.. no se a que voy, ni que debo esperar, pero espero ser impresionada...
Besos y abrazos
LĂł
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Les seguiré contando todo como fue y que experiencias tuve después de ésto :)
Muchos cariños y disfruten!